Hay
en Nueva York un Vicente López que está allí reconocido como el
rey del “jazz”. Este Vicente López no cabe duda ninguna de que
debe ser español. Lo que constituye una honra para la
familia...peninsular. En aquella gran República donde existen tantos
reyes-reyes que reinan y gobiernan, diferenciándose en esto bastante
de algunos constitucionales de Europa-como el del petróleo, el del
azúcar, etc., todos de naturaleza norteamericana o inglesa, que
pueda señalarse uno español, aunque sea del “jazz”, ya resulta
cosa sumamente halagüeña.
Vicente
López así honra a España en los Estados Unidos. Tocando en el
bombo, en el redoblante, en los palillos, en la pandereta, en los
hierros, en las castañuelas. Haciendo filigranas de ejecución
percusoria con manos y pies. Demostrando una agilidad y un
arte-aunque sea de extremidades- que no han sido capaces de poseer
aquellos otros colegios suyos de título “mayestático” con
blasones petrolíferos, azucareros, etc. Vicente López no podría
ser norteamericano, como no podría serlo tampoco el inventor de la
“habanera”, según Ganivet. Español o hispanoamericano, sí. Y
ahora importa mucho determinar el punto exacto de su oriundez, porque
tan excelso personaje está empeñado en una empresa de altos vuelos:
la de imponer el danzón cubano, como baile internacional.
Cree
el rey del “jazz” que aquel danzón posee un ritmo muy superior
al del tango y al del fox para lucimiento de los bailarines. Y juzga
como una injusticia (…) que así no lo reconozca el mundo entero.
Vicente López está dispuesto a rehabilitarlo y universalizarlo. De
tal modo lo manifestó “urbi et orbi” desde las columnas de un
diario norteamericano.
Vean,
pues, los lectores si la cosa tiene importancia. Aquí en nuestra
tierra donde tantos ex-residentes en Cuba habitan, y donde por lo
mismo hay muchos conocedores de dicho baile tropical y de los
encantos del güiro y del calabazón, la buena nueva ha de encontrar
sin fin prosélitos.
Se
habla de que el gobierno español enviará una Embajada
extraordinaria a Cuba presidida por Bonilla Sanmartin para asistir al
solemne acto de toma de posesión de la presidencia de la República
de la Gran Antilla por el general Machado. Nosotros creemos que, como
adjunto de la misma, debiera figurar Vicente López, este hombre
admirable que si no inventó la “habanera”, trata de imponer
universalmente el danzón, a mayor honra y gloria de los prestigios
de la raza hispanoamericana.
Hace
tiempo el inefable rey de la hipérbole, Gerardo Doval, comparó a
Millán Astray con e Manco de Lepanto. Que se parecen tanto como un
huevo a una castaña. Pues con más justificado motivo podremos
nosotros comparar a Vicente López con Pizarro o Cortés. Este
heroico rey del “jazz”, al fin y al cabo, tiene algo de
conquistador. Y puede ser muy bien que en su infancia haya pastoreado
puercos.
Pero,
comparaciones aparte, creemos sinceramente que merece un homenaje de
los gallegos de Madrid. Aunque no sea más que atendiendo a que el
danzarín es consuelo de muchos conterráneos habitantes del trópico
y una cosa muy seria también.
(El
Pueblo Gallego, 29.4.1925)
© Ana Bande
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